Es
una de las razas más antiguas que se conocen. En
la antigua China los difuntos eran enterrados
con estatuillas de perros muy similares a la
raza pues tenían un aura de dioses ya que según
una creencia China la reencarna-ción que realiza
el espíritu antes de alojarse en un ser humano,
es un Shar
Pei; de allí
proviene el sobrenombre de "perros de tumbas".
En sus orígenes se destacaban como perros de
trabajo ya que se los utilizaba para la caza y
para defender las propiedades y rebaños de sus
dueños aunque algunas versiones indican que
también se lo utilizó como perros de pelea y
dadas las costumbres de los pobladores del sur
Chino es probable que así haya sido.
Su nombre significa "piel de lija" o “piel de
arena” y hace referencia a su piel la cual está
cubierta por pelo corto y duro que se eriza como
medio de defensa.

A principios de la década del setenta un
ciudadano Chino
llamado
Matgo
Law con residencia
en Hong-Kong
ante los
acontecimientos
políticos que derivaron en el traspaso de la
ciudad
a la República Popular China en 1997, escribió a
una
revista
de Estados Unidos, exponiendo su temor de que
desaparezca
la raza como ya casi había sucedido en el
pasado,
incluyendo
fotos y la forma de ponerse en contacto con él.
Atractivamente la respuesta fue abrumadora y
solo un número
pequeño
de ejemplares pudieron llegar a Estados Unidos
provocando
un furor por la raza y la consecuente alza de
precios.
Los precios registrados fueron tales que ingresó
al libro "Guinness" como el perro más raro y
caro del mundo. Estos acontecimientos generaron
una gran repercusión en los medios de
comunicación Norteamericanos provocando un deseo
generalizado de poseer un Shar Pei. Dado que su
número era limitado y su precio inalcanzable su
fama creció y se expandió por todo el mundo.
El
Shar Pei no es una raza única solamente por su
historia o aspecto; en la medida en que se lo
conoce se puede comprobar que es extremadamente
fiel a sus dueños, limpio, valiente,
inteligente, sereno y equilibrado. Si bien se
desempeña como perro de guardia no tiene rasgos
agresivos lo cual significa que, ante la
presencia de un extraño, gruñe en forma tenue
retrocediendo sobre sus pasos y aumentando su
gruñido si el desconocido avanza; solo muerde de
ser extremadamente necesario. Considera a las
personas con las que convive como “su familia”
demostrándoles verdadera devoción por lo que es
conveniente tener en cuenta que el tener un Shar
Pei es un compromiso de por vida ya que el amor
que le profesa a su dueño es intransferible;
jamás otra persona podrá ocupar ese lugar.
Si se siente
abandonado es muy probable que enferme sin
ninguna otra sintomatología que su profunda
tristeza; este mismo vínculo hace que las
personas ajenas a la familia le sean
completamente indiferentes, de hecho es común
verlos observándolos y analizándolos a la
distancia. Si la visita del extraño persiste en
algún momento comenzará a olfatearlo y con el
tiempo permitirá que lo toque pero puede
considerarse un privilegiado el que logre un
movimiento de su cola en señal de alegría por su
visita.
En su relación
con los niños siempre manifiesta su afecto en
forma muy cuidadosa evitando saltos que pudieran
llegar a asustarlos o lastimarlos; se presta a
sus juegos y caricias con infinita paciencia y
cuando se siente incomodado simplemente se pone
fuera de sus alcances pero jamás mostrará signos
de agresividad para con ellos.
Mientras
sus dueños estén en la casa siempre deben estará
al alcance de su
vista y si bien está a la expectativa de una
caricia o un momento
de juegos lo hace de manera
sumamente controlada; si es ignorado por
un tiempo prolongado
vendrá a pedirlas pero en forma tímida, con
un leve toque con su
hocico o un lenguetazo
lo que hace que
inevitablemente uno se derrita con su dulzura y
termine disfrutando
de un momento de relajación entre
besos y caricias de
sus hermosos “rollitos”. Es
naturalmente educado por lo que desde
cachorro, generalmente,
si encuentra una puerta abierta
hará sus necesidades
fuera de la casa así como también muestra muy
poca tendencia a romper o mordisquear los
objetos de la casa, solo le bastan sus juguetes;
ante un “accidente” de este tipo simplemente con
retarlo vamos a observar que se acerca
suavemente y de manera sumisa como pidiendo
disculpas por su error.
Es una de de las
razas más tranquilas que existen, no solo por su
temperamento, también porque no necesita
realizar mucho ejercicio y sumado a su natural
educación lo convierte en el perro ideal para
cualquier tipo de vivienda.
Como
todos los perros de raza tiene debilidades, una
de ellas es su piel ya que es propenso a sufrir
de hongos pero como no es un perro oloroso la
mejor manera de prevenirlos es bañándolo solo
cada 3 o 4 meses; de hecho mientras más se lo
baña más olor tiene. Otra de sus debilidades son
las arruguitas que caen sobre sus ojos por que
podrían ocasionarle inflamaciones por lo que
conveniente hacerles a los pocos días de nacidos
un puntito para “sostenerlas” bien arriba de sus
párpados. A veces, en la medida en que crecen,
puede ocurrir que el párpado superior o inferior
se meta dentro del ojo y las pestañas produzcan
también inflamaciones; en este caso hay que
hacer una microcirugía correctiva.
Ninguna de estas
patologías puede ocasionarle la muerte y si bien
es entendible que pueda requerir de algunos
cuidados especiales su hermoso aspecto y sobre
todo, su maravilloso temperamento, hacen que
continúe siendo una de las razas predilectas a
la hora de elegir una mascota para la familia.
De hecho, es usual escuchar que sus dueños
aseguren que “conocerlo es amarlo” lo cual es
mucho más que una recomendación para tener un
Shar Pei.